El CEA, o Condición del Espectro Autista, es una condición del neurodesarrollo que afecta a la forma en la que las personas perciben el mundo y se relacionan con los demás. El término “espectro” hace referencia a la gran diversidad de manifestaciones y necesidades que pueden presentar las personas con CEA.
Dos grandes áreas de dificultad
Se identifican dos grandes áreas en las que se manifiestan las características del CEA:
- Dificultades en la comunicación y la interacción social:
Las personas con CEA pueden tener problemas para comprender y utilizar el lenguaje verbal y no verbal, interpretar gestos, expresiones faciales o normas sociales, y establecer relaciones con otras personas. - Intereses restringidos y comportamientos repetitivos:
Es común que presenten intereses muy intensos y específicos, rutinas rígidas, o repitan movimientos o actividades de manera constante.
Signos de alerta del CEA según la etapa del desarrollo
Reconocer los signos de alerta es fundamental para una detección e intervención temprana. Estos signos pueden variar según la edad:
Antes de los 12 meses
- Poca frecuencia del uso de la mirada dirigida a personas.
- No muestra anticipación cuando va a ser cogido.
- Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucu-tras”.
- Falta de sonrisa social.
- Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses.
Entre los 12 y 24 meses
- Menor contacto ocular.
- No responde a su nombre.
- No señala para pedir algo.
- No muestra objetos a los demás.
- Respuesta inusual ante estímulos auditivos.
- Ausencia de imitación espontánea.
- Ausencia de balbuceo social/comunicativo como si conversara con el adulto.
- No señala con el dedo para compartir un interés.
- Dificultades para seguir la mirada del adulto.
- Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo.
- Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos.
- Ausencia de juego simbólico.
- Falta de interés en otros niños o hermanos.
- No responde cuando se le llama.
- No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen.
- Pocas expresiones para compartir afecto positivo.
- Antes usaba palabras, pero ahora no (regresión del lenguaje)
A partir de los 2 años y en adelante
- Dificultades persistentes en la interacción social.
- Uso estereotipado o repetitivo del lenguaje.
- Intereses muy restringidos o intensos.
- Rutinas rígidas o resistencia al cambio.
- Movimientos repetitivos con objetos o con el cuerpo.
- Dificultad para adaptarse a situaciones nuevas o cambios en la rutina.
- Falta de juego simbólico o de imitación social apropiada a la edad
Los tres grados del CEA
El CEA se clasifica en tres grados según el nivel de apoyo que necesita la persona:
- Grado 1 (leve):
Las personas pueden comunicarse y desenvolverse con cierta autonomía, aunque presentan dificultades sociales y de flexibilidad. - Grado 2 (moderado):
Requieren un apoyo más significativo en la vida diaria, tanto en la comunicación como en la adaptación a cambios o situaciones sociales. - Grado 3 (severo):
Necesitan apoyo muy intenso y constante. Suelen presentar una dependencia total y, en muchos casos, asociada a una discapacidad intelectual.
Conocer el CEA y sus signos de alerta es fundamental para poder comprender y acompañar a las personas que forman parte de este espectro. Cada persona es única y sus necesidades pueden variar mucho, por lo que la clave está en la empatía, la información y el apoyo personalizado.
En ERAIKI contamos con un equipo especializado en diagnóstico que os puede ayudar en la identificación de esta problemática.


